lunes, 21 de febrero de 2011

Taberna de Goyo (Madrid)

Con motivo de la visita de unos amigos el fin de semana a Madrid, fuimos buscando un sitio donde comer por la zona de Cava Baja en la Latina, este sitio lo encontramos de puro milagro ya que no era nuestra primera opción pero al ofrecernos muy amables una mesa para comer nos decidimos a entrar y fue un acierto!

El sitio tiene una zona amplia a la entrada para poder tomar unas tostas y beber algo de pie o sentado en mesas altas, a nosotros como eramos 8 y el comedor estaba hasta la bandera, el dueño muy amable nos dio una mesa en el piso de abajo que es una zona abovedada de ladrillo típico de los edificios de esta zona, estábamos super tranquilos y el trato fue muy adecuado.



Íbamos varios y no teníamos mucha hambre,asi que decidimos simplemente picar algo entre todos, comenzamos pidiendo uno de las platos mas sencillo y ricos de la gastronomía española, patatas fritas huevos y jamón serrano, es decir fácil pero que gusta a todo el mundo, el plato como solo puede ser estaba muy bueno.



Pedimos también unas clásicas croquetas, estaba buenas pero sin mas, algo que suelo pedir habitualmente ya que me gustan mucho, pero están sin estar malas eran muy normales.



Continuamos con unos pimientos rellenos de bacalao, la ración venia cuatro de un tamaño muy majo y con una ligera salsa por encima, muy ricos y sabrosos, un acierto, no dejéis de pedirlos.



Pedimos una ración de albóndigas, estas estaba bien ricas, se notaba que la carne era buena y no del Mcdonals, la salsa muy sabrosa también.



Una vez terminados con los preliminares pasamos a algo mas serio, un chuleton a la piedra para compartir, la carne super rica, muy tierna se notaba la calidad de esta, ademas la ponian con una piedra para hacerla al gusto.



Estábamos al final ya bastante petados de todo lo anterior y pedimos solo dos postres para compartir, uno era helado de vainilla y melocotón, muy rico pero la verdad demasiado congelado, tenias que esperar un rato para poder casi cogerlo con la cuchara.



El otro postre que pedimos fue una cosa curiosa parecía que se les había caído una bolsa de frutos secos sobre un helado de vainilla, todo ellos servido en una cazuela de barro, muy rico y curioso también.

Todo lo pasamos con varias botellas de agua y de vino Baigorri crianza, un vino con una relación calidad precio muy alta, no dejéis de probarlo, no os defraudara.

Mapa

miércoles, 16 de febrero de 2011

Restaurante Sidrería Asturias (Oviedo)

Caminando por la céntrica calle Gascona en Oviedo encontramos una multitud de restaurantes y sidrerías encantados de saciar nuestro apetito y nuestras ganas de sidra. Y es precisamente en esa calle donde encontramos la "Sidrería Asturias".



Os preguntaréis. ¿Por qué este restaurante? ¿Por qué no cualquiera de las otras sidrerías que plagan la calle? Fácil respuesta. Es el único restaurante con la cocina abierta hasta las cinco de la tarde un sábado. Si tenéis una noche loca el Viernes en la ciudad (no es nada complicado a base de sidra) y os despertáis tarde para comer, este será vuestro sitio.


Comimos en la zona interior y descubrimos que éramos los únicos clientes así que gozamos de un ambiente íntimo y de un trato rápido. El local ofrece menú del día por 14,60 €, opción muy recomendable ya que los platos superan el precio de diez euros y las raciones son las únicas que se encuentran por debajo de esa cifra (no todas).
Se nos presenta una carta variada y con platos de nombre interesante y no excesivamente largo así que olvídense de comida moderna. Platos tradicionales en arroces melosos, carnes y pescados.


Mi opción de primer plato (incluido en el menú) fue "Pulpo a la gallega". Pulpo con patatas cocidas. Todo recién hecho y aderezado con pimentón y aceite. Una ración abundante para los amantes del pulpo. La única pega posible al plato puede ser el excesivo tamaño de las patatas pero no lo suficientemente grandes como para estropear el plato.


Mi segunda opción fue un "Solomillo en hojaldre". Como amante de las buenas carnes no podía dejar pasar la oportunidad de probarlo. Si bien la presentación es un poco pobre (aunque tampoco se puede pedir mucho mas a un solomillo y patatas), descubrimos que las patatas fritas son caseras y que el solomillo está muy tierno. La masa de hojaldre con el solomillo y el pimiento verde interior es una gran combinación aunque eche de menos una salsa ligera para la carne.


Mi acompañante no optó por el menú del día pues tampoco tenía mucha hambre así que se decidió por un único plato: "Escalopines con patatas al Roquefort". Éste debe ser uno de los platos fuertes del restaurante pues al hablar con otros amigos me comentaron que es un plato muy bueno. Pude corroborarlo pues era una carne muy buena y una salsa excelente.


Al llegar la hora de los postres nos decantamos por una "Tarta de queso" y un "Tiramisú". Soy un acérrimo fan de las tartas de queso y tengo bien claro como me gustan. Con una buena base de bizcocho y un poco de mermelada por encima. Ésta cumplía mis expectativas en sabor y textura así que no hay queja alguna. Mi acompañante salió igual de satisfecha con su tiramisú.


Al finalizar la cuenta ascendía a unos 36 € entre los dos. Una cantidad en mi opinión correcta dado el servicio recibido y la calidad del producto. Al terminar de comer nos fuimos aunque la terraza tiene un ambiente idílico para continuar en sobremesa con unas sidras y pasar la tarde. He de decir que volví al día siguiente con ese plan. Solo por la tarde y pedimos una ración de setas a la sidra. A mi gusto, exquisitas. La cocina abrió a las seis de la tarde así que prácticamente no hay excusa para no comer si no quieres.

En conclusión: Es un sitio muy bien situado con un gran ambiente por la zona y una buena comida, sin extravagancias y a un precio aceptable. Recomiendo cualquiera de las facetas que pueda ofrecer la sidrería.


Contacto: Gascona, 9 Oviedo, 33001
Teléfono: 985 211 752

martes, 15 de febrero de 2011

Restaurante La Solana (Mareo, Gijon)

Estas Navidades me hicieron un regalo super chulo, lo recomiendo a todo el mundo que le guste comer bien: un smartbox de Gastronomía con Estrella, esto consiste en elegir un restaurante con estrella Michelín de una catalogo de 40 restaurantes de toda la geografía española para comer en el un menú degustación.

El sitio esta a las afueras de Gijon, concretamente en Mareo, al lado de la escuela de fútbol del Sporting de Gijon, y se encuentra bien porque aunque esta un poco escondido, hay carteles para poder localizarlo.

Como íbamos ya al menú desgustacion no pudimos ver la carta así que tendremos que ir otro día a verla con mas detenimiento jejejeje.



El restaurante es una casona vieja restaurada, es un sitio precioso con una panera en la entrada, un parking enorme y un jardín muy bonito con zona de juegos para niños, un sitio muy chulo para después de comer tomarte también una buena copa.



Comenzaron la comida con un entrante de bienvenida que ese día consistía en una pequeña copa de berberechos hervidos con una crema de marisco y unas huevas, estaba muy rico, muy fresco y suave, ideal para comenzar una comida espectacular.



Con el primer entrante del menú degustacion propiamente dicho nos llevamos una decepción horrorosa, este plato era un helado de oricios con manzana en diferentes texturas, la presentación del plato espectacular, el sabor a las dos personas que lo comimos la verdad desagradable, a mi los oricios me encantan pero en helado y con manzana no me gusto nada de nada, por un momento presagie lo peor luego veremos que la cosa mejoro mucho mucho.



El siguiente entrante ya nos cambio completamente la idea, se llamaba homenaje al queso del valle del oso, (un queso asturiano de un sabor muy fuerte), que servían en diferentes texturas, mas cremoso o algo mas solido, en una zona tenia hasta migas de pan tostado para cambiar aun mas la textura, venia también con unos cachitos en las esquinas de boquerón en vinagre, el contraste con el sabor fuerte del queso lo hacia muy agradable.



El ultimo entrante que nos sirvieron estaba también riquísimo, era vieira asada con alcachofas, jugo de moluscos y manzana verde, comencé quitando las alcachofas que a mi no me gustan nada, la persona con la que comí le encanta y tuvo ración doble, la vieira estaba increíble, se nota muchísimo la calidad de la materia prima y la salsa estaba muy suave, deliciosa la verdad, la manzana verde le daba un contrapunto de acidez muy bueno.



Una vez que terminamos con los entrantes que estaba super ricos a excepción del comentado, nos trajeron el plato de pescado que era lubina asada con pitu(para los no asturianos caldo de pollo), patatas al aceite virgen y hongos.El pescado estaba increíble, la calidad de la materia prima excepcional, la combinación con el caldo de pollo algo que en principio podía chocar pero le daba un contrapunto muy rico, los hongos y las patatas un acompañamiento perfecto.



En este momento ya estábamos bastante petados de comer, aun así nos faltaba el plato de carne que fue una paletilla de lechal a baja temperatura, solo una palabra: espectacular!! se deshacia en la boca,estaba como mantequilla, el plato muy abundante sin demasiada floritura,solo calidad y buen hacer en la cocina, si vais alguno no dudeis en pedirlo ni medio minuto.

Una vez terminamos el cordero, ya sin poder casi movernos nos sirvieron el postre, que fue una sopa de queso de cabra con avellanas y helado de miel, con este nombre tan largo presentaba un postre en un cuenco, con una ligera sopa de queso de cabra muy suave y una pizca de dulce, con un bizcocho pequeñito en medio y encima el helado de miel, como no soy muy fan de la miel lo eche encima de la sopa y todo junto estaba increíblemente rico.



Como nos vieron ya tan sumamente llenos nos ofrecieron una copa, café o infusión, yo me decidí por un digestivo, orujo con hierbas, rico suave y fresco, ideal para este tipo de comida.



Mientras me tomaba la copa y mi acompañante una infusión, nos sirvieron un repostre!! este era una espuma de arroz con leche, era algo sencillo pero conservaba todo el sabor del mejor arroz con leche, un postre sorprendente y muy rico.

Todo esto lo pasamos con un vino crianza de La Rioja, concretamente el nuevo que han sacado las bodegas Torres, se llama Ibericos y esta muy bueno, muy suavecito para hacer un maridaje correcto con todos los platos, suave con los pescados pero no demasiado como para no casar con los platos de carne.



Este fue el menú que nos sirvieron de degustacion con el smartbox, el trato he de reconocer que espectacular, la comida una pasada y el sitio super bonito y cuidado, así que no dudéis de probarlo, nosotros ya lo hicimos!



Os dejo el link de la pagina del restaurante donde encontrareis toda la información necesaria.

martes, 8 de febrero de 2011

Restaurante La Mar de Bien (Gijon)

Aprovechando un precioso fin de semana de Febrero y que estábamos paseando por Gijon, preciosa ciudad por cierto, decidimos irnos a la zona de Cimadevilla, para tomarse unas cuantas sidras y poder cenar algo, encontramos un restaurante bastante concurrido y al no tener más referencias decidimos entrar.

El sitio tenía una amplia terraza fuera para fumadores, lleno de estufitas para no congelarse en el proceso de la cena, unas cuantas mesas en la zona donde estaba la barra, pues también se puede tomar simplemente una caña o una botella de sidra y un comedor en la planta de arriba un poco mas tranquilo. Al final nos llevaron al comedor de arriba que estaba algo más tranquilo.

La carta no era demasiado amplia y no tenía clásicos como las patatinas al cabrales o chorizos a la sidra, pero aun así tenían varias cosas interesantes...



Para comenzar pedimos una ensalada mixta, nada del otro mundo pero aquí tampoco se puede hacer gran cosa, es lo que hay.




Pedimos también un plato de cecina con queso de cabra y virutas de parmesano. A mi este plato me encanta, ya que la cecina es mi embutido favorito. En este caso no estaba demasiado bueno, se ve que no deben de ponerlo mucho ya que la cecina estaba tremendamente seca y para paliarlo le echaron un chorrazo de aceite, y la verdad no arreglaba gran cosa el plato, el queso perfecto pero la verdad no es muy recomendable pedir esto.




Por último pedimos pixin con almejas y gambas. Comentar que el pixin es rape por si alguien tenía dudas de que pescado era. Este plato era una especie de rape en salsa verde, estaba rico pero sin ser una cosa del otro mundo. Lo de almejas y gambas en plural es por los pelos porque en un plato que costaba 23 euros poner 2 gambas y 2 almejas no me parece muy justo la verdad.

Todo lo pasamos como no podía ser de otra manera con un par de botellas de sidra. Al final la broma nos costo 58 euros en total, me parece un precio muy alto para lo que comimos, la próxima vez probaré otro sitio a ver si tengo más suerte...


Mapa

viernes, 4 de febrero de 2011

Restaurante Gumbo (Madrid)

Aquí estamos con una nueva entrega. Esta vez nos hemos animado a probar las delicias de Nueva Orleans. En la tierra de la música negra la comida no podía ser una excepción, lo carbonizan todo hasta el punto de que el color negro es habitual en los platos. Ya en el aperitivo que nos sirvieron pudimos tener un resumen de lo que sería la velada. Unas almendras churruscadas que te dejaban la yema de los dedos negra, y por supuesto con el factor catalizador de la noche, las especias picantes... ARRANCAMOSSS!!!






















El Gumbo está en la Calle El Pez nº 15. Y cerca de allí hay lugar estupendo para tomar una copa después, se trata del Lamucca, en la Plaza de Carlos Cambronero. Estamos hablando de la zona de Malasaña, donde se encuentra el Teatro Alfil rodeado de bares muy animados.


















El local no es gran cosa, de hecho para mí fue un poco decepcionante. Quizá los parques temáticos yankees me tienen mal acostumbrado. Esperaba madera en vez de yeso y unos decorados que recordasen a otra épocas, en que el sector terciario predominaba en el modus vivendi, y había una clara preponderancia de hornamentos agrícolas y ganaderos. Pero habíamos ido a comer, no a una montaña rusa.

Para pedir te sacan una carta breve, con dibujos y nombres complejos. Está plastificada y solo tiene dos caras. Pero hay una pizarra a colorines con más opciones, igual o más interesantes.

















Abrimos apetito con unos tomates verdes fritos. No tenían una pinta excepcional en la famosa película del mismo nombre, en la que muere hasta el apuntador y de muerte natural, si entendemos que es natural morirse si te envenenan o te muelen a palos. El caso es que los tomates estaban deliciosos, siempre que te guste el vinagre.

















Sí, eso que véis ahí es un cangrejo. Su tamaño es similar al de un centollo y tiene la peculiaridad de que se reboza y lo puedes masticar. Su piel es grujiente, nada que ver con los crustáceos a los que estamos acostumbrados. No se yo si en las Rías Baixas mirarían bien este experimento.

















Ahora unos tigres de toda la vida, pero con una besamel un tanto más fuerte. El rebozado no terminaba de crujir, se deja en un punto en que se deshace. No estaban mal, pero aquí ya empezaban a predominar las especias.

















Y a continuación una grata sorpresa si eres de pescados tradicionales: un poco de mero con langostinos y arroz, acompañado con una salsa marinera con cebolla y pimiento pochados. Estaba muy bueno, el mero se deshacía en hilos, tenía una textura similar al bonito del norte, no me recordó a otros meros que había comido, salvo en el sabor, claro está.





















Antes de pasar a los segundos haré mención especial a una de las gratas sorpresas de la noche. El vino Trapichi. Este era suave, sabroso y boludo. Sí señores, el vino era argentino. Simplemente excelente, esto según mi gusto personal claro. Era un crianza reposado en barrica de roble, tal y como rezaba la etiqueta.

















Bueno, en el segundo ya llegó el momento en que se desmarcan los hombres de las mujeres y los niños. Los estómagos fuertes de los ulcerosos. Los machos alfa de los beta. Había buen pescado, mejor carne, y este risoto con un gusto similar al pesto. Muy sabroso, pero muy denso. Recomiendo este plato única y exclusivamente para ser comaprtido. Lo que no quiere decir que no lo recomiende, por que estaba muy rico.

















Este plato de carne de cerdo lo denominaremos Cerdo Omeprazol y Almax. Esto sí que no es para personas con digestiones pesadas. De hecho no lo recomiendo ni para compartir, directamente. El picante y la densidad de las especias era ya excesiva.

















Y ahora un clásico, el lomo con puré de patata. Pero no es el lomo que diríamos en Europa, equivaldría a lo que aquí es un entrecot. Lo pedí MUY poco hecho, y cumplieron. No era demasiado grueso, pero la carne simplemente excelente. Muy tierno. Muy recomendable. Y por supuesto, especiado. Pero esto no pudo impedir que no dejase ni un pequeño testimonio.

















Y aquí otra de las grandes sorpresas de la noche. Ya lo habréis notado, servidor probó todos y cada uno de los platos que se sirvieron. Pero me debo a mi público y con cariño le recomiendo este plato de bonito al carbón. Tenía un punto churruscado por fuera y muy poco hecho en el interior. Era una apuesta arriesgada para quienes se la jugaron, pero ya conocemos la fama de la SEAFOOD americana.

















Para cerrar una tarta de zanahoria. Era una recomendación y nos generaba mucha curiosidad. Al igual que lo fueron el cangrejo de piel blanda y los tomates. Cabe señalar que ninguna de estas sugerencias nos defraudó.

















Para continuar el surtido una tarta de queso. Sin más la verdad, tenía una fruta que no identificaba.

















Y para cerrar el Browni. Este postre es como los Cascos Azules de la ONU, siempre quedan bien aunque no hagan gran cosa.

En definitiva un local normalillo con una comida peculiar y de sabores fuertes. Grandes contrastes, carne, pescado (seafood, quédense con el término) salsas, bbq, carbón, picante, dulce... La cuenta rondaba los 40 €/persona, pero como habéis comprobado no nos privamos de nada. He obviado la cerveza, agua y refrescos que tomamos.

Un abrazo y hasta la siguiente, amigos...

jueves, 3 de febrero de 2011

Restaurante Thaï Gardens (Madrid)

Fue el 10 de Diciembre cuando hicimos la cena de navidad “alternativa” de la empresa. Para que os hagáis una idea somos 400 y a esta cena fuimos 4. Se sobreentiende que los mejores.

Dándonos un homenaje, por lo bien que lo hemos hecho durante el año, decidimos escoger un sitio diferente a los habituales, el Thaï Gardens.
Aviso a navegantes, actualmente el local se encuentra en Paseo de la Habana 3 en lugar de Serrano.

Alguno de los que asistimos ya conocían el local pero para otros era nuestro primer contacto con el sitio y con la comida.
La fama del local es certera, son 7 los locales que tienen repartidos por el mundo y para ser una fecha tan peculiar el local que ya os adelanto es bastante grande (3.000 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas, tres de comedor y una de cocina), estaba lleno de bote en bote. Tanto la zona de fumadores como la de no fumadores (poco importa esta aclaración entrado ya el 2011).

Todo el interior del local es de madera de teca, ladrillo visto y mármol labrado. Está repleto de orquídeas, bambú y cascadas así que te sientes completamente en Asia o en Port Aventura. Los camareros también ponen de su parte vestidos con trajes tradicionales.

Una salita de espera con un enorme Gong, también muy típico, es buen sitio para esperar a los que no son puntuales mientras lees una revista.
Para quienes no estamos aún familiarizados con la gastronomía tailandesa, la carta ofrece un menú que permite, según cita, degustar los platos más representativos de la cocina Real Thai.

Mientras estudiábamos la carta pedimos una Singha. Cerveza de ahí, fresquita y suave, lo que necesitábamos para abrir boca.



Todo el menú se dispone en el centro de la mesa para compartir según la tradición y costumbre de Tailandia o como en España que hacemos lo mismo pero con chopitos y jamón.

Entrantes:



KAI SATEE: Finas brochetas de pollo marinado en leche de coco y hierbas (Buenísimas, lo mejor de los entrantes)

KHUNG PHOM PHA: Deliciosas colas de langostino envueltas en una fina pasta de arroz (Buenos pero sin nada que destacar)

POH-PIA: Los tradicionales rollitos de primavera al estilo Thaï Gardens (Bueno también y lo más conocido, aprovechar y poner salsa de soja)

ENSALADA DE VERMICELLI: Cabello de ángel preparado al estilo Thaï, con pollo, limón y apio, refrescante y sabroso (Me pareció horrible, de hecho nos sobró la mitad de lo que pusieron. Si es cierto que debe ir a gustos ya que de los que estábamos hay a quien le gustó)

MAIZ TOOD: Preparación especial de langostinos, calamares y maíz frito y crujiente (Buenísimo es como una croqueta pero con sus sabores y olores, aquí salsa agridulce. Lo segundo mejor!)

KANOM GIB: Empanadillas rellenas de cerdo y langostino picados, cocido al vapor.
(Buenos pero nada más allá de algo cocido)

Para acompañar a los entrantes tienes dos salsas soja y agridulce.

Hay que destacar que influye bastante la variedad por la cual empieces a comer para que te gusten más o menos. Que estén calientes, en su punto o algo frías para como deberían estar hace que tengan mayor o menor acogida al paladar.

Platos Principales:



NAUAN TOON: Tiernos trozos de buey, marinado en suave salsa de especias thai. De aspecto por la foto no tiene mayor atractivo pero he de reconocer que los trozos de buey estaban buenos y en su punto. La salsa no tiene mucho que decir.



KAENG KHUNG: Langostinos al curry rojo cremoso, con verduras al dente. Bueno pero necesario mezclar con arroz para poder degustar la salsa. Picaba ligeramente.



TRIÁNGULOS ESMERALDA: Pequeños trozos de pollo marinado en tamarindo y envueltos en hojas de Bai Toey. Buenísimos! De hecho es el plato por el que tienes que empezar. ¡Las hojas NO se comen!



POLLO CON CASTAÑAS DE CAJÚN: Pollo salteado con verduras, piña y castañas de cajún. He de reconocer que no me gusta la piña cocinada así que el plato no fue santo de mi devoción. Por las opiniones del resto de comensales, es muy parecido al pollo de cualquier restaurante chino.

Como acompañamiento de todos los platos traen un plato de THAI HOM MALI o más conocido como arroz blanco perfumado.

Quizás va en gustos y/o estómagos pero si pretendes hacer combinación de arroz y plato es imposible que den las cantidades.

Postre:



Delicatessen de ducles y frutos tropicales del jardín Tahï.
Cada uno teníamos un poquito de fruta: lichi, melón y piña que ayudan a digerir todo lo que has comido.

También y ya no ayuda tanto, las delicatesen de flan y mousse de chocolate que estaban buenísimas pero es lo de siempre, un minuto de gloria y toda la vida en el trasero.

El menú tiene un precio de 36.72€/persona IVA incluido y ha de ser mínimo 2 personas. En este precio no incluye ni bebidas ni cafés.

Elegimos un vino sobre seguro, Marqués de Cáceres y con los cafés tampoco innovamos tomando 1 café con leche y 2 cafés con hielo.

Total precio a pagar 194.45€ que se traduce en 50€ por persona con propina.
En resumidas cuentas el restaurante está bien, es bonito y ambientado, la comida por lo general es buena y el trato sí que sí es exquisito. ¿Calidad/precio? No para todos los días pero está bien conocerlo y probarlo alguna vez. Como compañeros de salón seguro que tienes a gente guapa, muy bien puesta.

Situación:
Paseo de la Habana, 3., Madrid - 915 778 884

Para quienes conocéis y vivís las dificultades de aparcar en la capital, os adelanto que tiene servicio de aparcacoches. Y para las frioleras/os que traen abrigos de visón también hay guardarropía.

Crónica por obra y gracia de Blanca!!

miércoles, 2 de febrero de 2011

El Frondón (Lanuza, HUESCA)

Fin de semana de esquí en el pirineo oscense. Esta vez elegimos la estación de Formigal y para alojarnos un pueblecito a 6 km llamado Lanuza. Es una preciosa localidad muy pequeña de 43 habitantes censados, a la orilla del pantano al que da nombre. Se llena de turistas en invierno con motivo del esquí y en la segunda quincena de julio con motivo del Festival de Pirineos Sur. Este es un festival musical y cultural en el que se realizan diversos conciertos, talleres, exposiciones, mercados y pasacalles.



Tras una dura jornada de esquí lo que menos apetece es meterse a cocinar, así que fuimos a lo fácil y reservamos el día anterior en el único restaurante del pueblo para cenar. Fuimos 4 personas, 2 de ellas ya lo conocían. El restaurante en cuestión se llama el Frondón y su dueño es un cocinero joven que se llama David.

No se cómo será el resto del año, pero desde luego en época de esquí, el restaurante está lleno, así que es mejor reservar para asegurar. Según entras está la barra de bar con unas mesas para comer algo informal como unos bocadillos y la derecha te encuentras un comedor con pocas mesas bastante acogedor. En el local hace bastante calor, lo que se agradece ya que en la calle marcaba -2ºC. Claro que el que sale a la calle a fumar tiene un brusco cambio de temperatura.

Bueno la carta es un menú con 5 primeros, 4 segundos y 5 postres. Incluye vino, pan y agua pero nosotros nos salimos de carta y decidimos tomar un somontano, ya que estábamos en la zona. Elegimos un Olvena crianza de 2007 que estaba realmente bueno.



Empezamos con los primeros. Fueron dos ensaladas de queso de cabra con picatostes. El queso estaba muy sabroso, crujiente por fuera y cremoso por dentro. El resto de la ensalada correcta y muy bien aliñada.



Una crepe crujiente de espinacas y jamón con fondo de patata. Al parecer es un plato clásico del local, muy curioso y muy recomendable.



Y un hojaldre de ajoarriero con salsa de piquillo. Esta fue mi elección, quizá eché de menos algo más de sabor, pero en cualquier caso lo comí muy a gusto.



De segundo pedimos unas albóndigas de venado con salsa de almendras. Venían cuatro bastante grandes, así que de cantidad muy bien, pero estaban bastante secas. Este plato estaba fuera de carta y no fue buena elección.



Un entrecot de ternera con su guarnición. Qué decir de éste plato tan convencional, en su punto.



Delicias de pato con salsa de frutos rojos. Normalmente las delicias son trocitos pequeños de pato presentados ya cortados, pero esta vez pusieron la extremidad entera del animal que hace que esté más sabroso. Como dice Jamie Oliver "el pato y los frutos rojos son muy buenos amigos".



Carrilleras de ibérico al vino del somontano. Estaban realmente buenas, tiernas y jugosas. Una gran elección.



A modo jocoso diremos que parece que andaban escasos de guarniciones ya que en casi todos los platos (incluidos los primeros) fueron unas patatas chips. Estaban buenas pero le quita un punto de originalidad al menú.

Nos quedaba hueco sólo para probar algún postre así que decidimos 2 postres para todos. Una crema de yogurt natural con trocitos de galleta y sirope de frutos rojos. Impresionante, de hecho me atrevo a decir que cojonuda.



Y un helado de vainilla con crujiente de chocolate. También muy recomendable.



El menú son 20 euros por persona, nosotros pagamos algo más porque nos salimos de la carta con el vino y porque después nos quedamos un rato tomando alguna copa, que por cierto estaban muy buenas y cada gintonic cuesta el asequible precio de 5 euros, quiza les faltaba un poco de hielo.

El trato es excelente, se nota que es gente joven, emprendedora con ganas de sacar adelante su negocio.

Evidentemente no es difícil llegar ya que como he dicho es el único restaurante de un pequeño pueblo, no tiene pérdida. Los teléfonos de contacto son: 974-488119 o 639-694615